martes, 3 de septiembre de 2013

Efecto invernadero

Septiembre llego como un infarto, silente. De repente. ¿Sabes? La gente suele hablar de corazas. La mía es como la capa de ozono; está aunque no puedas verla y es más débil en según que parte intentes atravesarla. Además, sufre de efecto invernadero(todo un lujo), y es que como el rayito me dé de lleno, rebota y rebota hasta que aparecen las quemaduras de tercer grado de las que me recupero este septiembre maldito.
¿Me oyes? No me duelen los amigos que perdí por el camino. Cuando una coraza de hierro choca contra el etéreo Otodos sabemos quién va a resultar malparado. Mis cicatrices son bonitas, no me asustan, me recuerdan que luché.

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