martes, 22 de febrero de 2011

Seasoning

Las mañanas de sol dejaron de existir el día que nos perdimos. De pronto se volvieron tardes frías de invierno, de esas en las que anochece antes de tiempo, antes de que podamos entrar en calor al refugio de una lumbre. Me acostumbré a que la nieve no doliera en mí. La hice muñeco, le puse bufanda y sombrero, la disfracé de compañero. Ahora que no estaba solo, te encuentro y derrites todo lo que construí con el frío que me dejaste, devolviéndome el calor que ya no necesito.

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