martes, 3 de julio de 2012

Teorías de olores.

Todo el mundo se ve en los anuncios de colonia. Bucólicos y coloridos engaños usando el olor del que hacen propaganda. No, no vas a ser Jon Kortajarena por mucho Kokoriko que te pulverices. Realmente compramos perfumes por este único motivo; con ellos somos los Jones Kortajarena y las Charlizes Theron que deseamos sin darnos cuenta de que estamos infravalorando el poder del perfume. Su maravilloso efecto.

La fuerza de estos frascos es mucho más sutil que toda la parafernalia televisiva de top models, juventud y cuerpos diez. El poder, por contra, radica en las personas y su capacidad para formar reflejos condicionados. Sinestesias olorosas. Una sonrisa, el verano de 2002, el recuerdo de tu cuello... Esa es la verdadera esencia, el perfume real. Chanel o colonia del Mercadona, sándalo o bambú, no importa. El olor me trae a ti, no necesito ningún Jon que te suplante, no quiero que intentes ser una Charlize siquiera.

Somos mucho más complejos que un anuncio de televisión, y no nos damos cuenta.  La próxima vez que vayas a elegir perfume escoge antes a la persona que va a olerlo, seguro que aciertas.

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