martes, 22 de noviembre de 2011

A cualquier otra parte.

Que ya no crees en la gente,
que tomas pastillas rosas
y te has vuelto nihilista
y sueñas con no soñar.

Los domingos me ponen triste. Los peces de colores se vuelven grises. Y nadan sin fuerzas, por inercia. Siguen un camino de sobra conocido hacia ningún sitio en la pecera redonda. No comen, no duermen, solo existen.

Que ya no recuerdo el momento
en que te dije por última vez
que el cielo se está abriendo,
y se abre bajo tus pies.

Los domingos me ponen callado. Receptivo. Atento a los recovecos de mi existencia, parando en cada esquina a investigar(me). Pienso en los peces, pongo música gris como ellos. Observo la melodía, escucho a los peces.

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