Cuando llego a casa tarde la vecina me espera. Su luz siempre está encendida. Es su forma de decir que está ahí. Quiero decir, está ahí para esperar a todos y enterarse de qué se cuece en la escalera. La vecina no tiene marido. Bueno sí, pero lo ha echado de casa. El marido de la vecina se acuesta con otra vecina más arriba, en mi planta. Es su forma de decir que no le gusta vivir en un bajo. Es su forma de decir que no le gusta la vecina.
La vecina se encargá de pulir los detalles más sórdidos para permanecer disfrazada de vecina. Su hijo pequeño juega en el portal. Su fregona se pasea escaleras abajo y arriba. Sus gritos se escuchan desde casa. Su puerta está abierta en las sobremesas. Es su forma de hacernos creer que le gusta su vida.
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