No puedo pararlo si la cama huele a ti. Si entre cada espacio que dejan las fibras de la tela se cuela una gota de tu ser. O si es mentira, pero aun así lo huelo, te huelo.
Y crece, crece, crece y llega a la garganta seca y explota subiendo como un géiser a la cabeza irrumpiendo tu todo en las conexiones neuronales, colapsándolas.
Y ni te veo.
Ni te oigo.
Ni te toco.
Ni te pruebo.
Ni te huelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario